El Loco no se achica ante la fuerza italiana. Más que nunca, en este flaco momento, el goleador es la esperanza…

 Martin Palermo, la figura de Boca

Pasaron siete años. Y la referencia es la misma: él, el 9, el de los goles al Real Madrid, el que volverá al país que lo llevó a la gloria misma. Y si así lo ven desde afuera, ni hablar para este Boca que se debate entre dudas y cuestionamientos, que no logra encarrilarse como equipo, que siente a Japón tan cerca y a la vez tan lejos. Para el mundo exterior, Martín Palermo es la figura. Para su equipo, algo más. Es acaso la esperanza, el líder que tendrá que conducir la gesta, la estrella de este lado del planeta con la espalda suficiente para oponerse a las súper estrellas de la otra mitad. Y al menos desde ese lugar, el Loco está preparado para la batalla…

—Puede que le toque enfrentarse a delanteros como Kaká, Ronaldo, Inzaghi, Gilardino… ¿Qué tiene usted para compararse con ellos?

—Todos son jugadores de selección, pero no me siento inferior a ninguno. Ellos tuvieron la suerte de llegar a un equipo grande como el Milan y yo a uno grande como Boca. Creo en mi capacidad y en lo que hice en mis años en el fútbol. Con eso me basta.

Declaración de principios. Mensaje para los de allá, para los de acá, para los que rayen… La respuesta de Palermo en una nota con FIFA.com marca una postura. Comparaciones al margen con aquellos delanteros, el Loco se planta desde su propio currículum, desde el éxito del 2000 en tierras japonesas, del respeto que genera un goleador de cualquier lugar del mundo con 235 goles convertidos. Por otra parte, como capitán y líder de su equipo, también deja un aviso íntimo. Al fin de cuentas, en las tres ediciones del Mundial de Clubes que se jugaron, los campeones fueron sudamericanos: Inter 2005, San Pablo 2006 y Corinthians 2000, en una versión aislada que se jugó en Brasil y que convivió con la Intercontinental. Antecedente del que también habló el 9: “¿Por qué se da así? Es difícil, son varios factores que influyen. De lo que estoy seguro, después de haber ido a Japón y haber jugado en Europa, es que ellos le dan la importancia que se merece. A nadie le gusta perder y menos a equipos como el Milan”.

—¿Le preguntan algo los más jóvenes sobre su experiencia previa?

—Por ahora no mucho, porque estamos pensando en el campeonato local, donde debemos recuperarnos. Sin embargo, imagino que interiormente los más chicos saben de la trascendencia que adquiere: va más allá del país de uno, es mundial. Deben pensar la importancia que este torneo puede tener para su futuro.

—¿Cuántas veces ha visto sus goles al Real?

—Muchas. Me los han hecho ver infinidades de veces, pero uno no se cansa nunca. Es único. Por suerte, cada vez que los miro la pelota sigue entrando…

—¿Qué cualidad de ese equipo será indispensable para coronarse?

—Sin dudas, el convencimiento que teníamos de que le podíamos ganar la final al Real Madrid. Si repetimos esa actitud, tendremos más posibilidades.

—¿Este título mundial podría ser el broche de oro para su carrera?

—Y… sin dudas que sería importantísimo revivirlo, siete años después de lo del Real y a esta altura de mi carrera. Voy a llegar con 34 años, pero no creo que un resultado vaya a ponerle fecha a mi retiro.
Fuente: Ole.com.ar