Con guardaespaldas
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Después de la roja con River y del tirón de orejas, Ever Banega vuelve contra Racing. El técnico piensa ponerle un socio en la marca para que se suelte y se asocie con Gracián.

El superclásico del disgusto, la tarjeta de la discordia, la salida nocturna inoportuna, los enojos posteriores, las charlas educativas, los tirones de orejas, la concentración forzosa… Todo eso quedó atrás para Miguel Russo y Ever Banega. Hora de reencuentros. Hora de regreso.
Cuando la pelota vuelva a rodar en este entrecortado Apertura, tras este nuevo parate por las elecciones, del volante rosarino otra vez se hablará por lo que sabe hacer dentro de la cancha y no por sus ingenuos actos extradeportivos. Aquella torpeza de salir a bailar tras perder el River-Boca, que le valió un buen reto del técnico, y aquella escapada para jugar un partido con sus hermanos en un potrero de Bariloche, que también le significó otro tironcito de orejas, ya son anécdotas de este 2007 de vertiginoso crecimiento del rosarino.
Lo que debían conversar técnico y DT ya se conversó en la intimidad de la concentración y ahora es tiempo de planear el regreso al equipo para enfrentar a Racing. Eso se empezó a trabajar en la práctica del miércoles en Casa Amarilla, cuando Ever jugó para los titulares con Alvaro González a un costado y Vargas del otro, y ayer otra vez participó de un trabajo de fútbol reducido en el que se movió de acá para allá permanentemente. Si algo está claro a esta altura, después de perderse un partido por la suspensión y de tener que concentrarse igualmente un día con sus compañeros por orden de Russo, es que aprendió la lección. Y que no ve la hora de volver a jugar y demostrar que la roja con River, al cabo, fue algo excepcional. De hecho, en contraste con las once amarillas que recibió en su primer semestre como profesional, en este torneo mantiene el rubro en cero. Sólo recibió dos, en el mismo partido, que le valieron la segunda roja de su vida.
El regreso de Banega, como cada vez que Russo contó con su volante central titular, supone el regreso de Battaglia al banco. Así lo dispuso el técnico cuando el rosarino regresó tras la lesión en el tobillo derecho, que lo hizo perderse cuatro partidos, y mandó a Seba al banco a pesar de haber cumplido como 5. Ahora, para esta nueva vuelta, el técnico otra vez piensa en realizar ese cambio que le permitiría darle algunos partidos más al 4-3-1-2 con el que Boca, según el DT, se siente más cómodo. Y, también, darle más minutos a Leandro Gracián para que pueda acomodarse en el nuevo desafío. Pero, claro, el técnico también sabe que para permitir la asociación del fútbol de Banega con el del Tano necesita apuntalar la recuperación. Por eso murió el medio de la Copa, con volantes con muchas ínfulas ofensivas como Ledesma y Neri, y piensa en un guardaespaldas para Banega, además de Pablo. Ese soporte podría ser el mismo Battaglia, Alvaro o hasta Vargas, con experiencia pero sin una gota de fútbol de Primera en cuatro meses.
En este momento de incertidumbre, con el torneo en zona de definición y el Mundial de Clubes a menos de 50 días, la prioridad de Russo es darle fútbol a este equipo para recuperar niveles individuales bajos. La idea, o la obligación, por supuesto que es apuntar al título en este Apertura insólito, pero la apuesta de fondo es aprovechar estos partidos para preparar el equipo para Japón. Y, sobre todo, para empezar a sumar triunfos. Porque, como decía el Virrey, los triunfos llaman a los triunfos…
Con Banega, Gracián y sus guardaespaldas…
Fuente: ole.com.ar